historiadelhabitat@gmail.com

lunes, 18 de agosto de 2014

Sitios recomendados



http://es.wikipedia.org/wiki/Urban%C3%ADstica_medieval

http://books.google.com.ar/books?id=LftBmCe0z54C&pg=PA9&lpg=PA9&dq=urbanismo+medieval+en+espa%C3%B1a&source=bl&ots=43CwF89jQ1&sig=073ufgusgd7o55vpECexsHGtD_E&hl=es&sa=X&ei=LRTyU5T1AdPKsQS4uYGYDQ&ved=0CFcQ6AEwCDgK#v=onepage&q=urbanismo%20medieval%20en%20espa%C3%B1a&f=false

http://www.vallenajerilla.com/berceo/santiago/paisajeurbanomedieval.htm

http://books.google.com.ar/books?id=3JkSLfHGA9QC&pg=PA137&lpg=PA137&dq=urbanismo+medieval+en+espa%C3%B1a&source=bl&ots=RJh1dN75Wn&sig=ZHCInEgD3zddh7swiYfOCAXiZy8&hl=es&sa=X&ei=QhXyU_2-OtHLsAT77oCgCw&ved=0CC4Q6AEwAjgU#v=onepage&q=urbanismo%20medieval%20en%20espa%C3%B1a&f=false

CIUDADES MEDIEVALES RECOMENDADAS

RECOMENDAMOS LAS SIGUIENTES CIUDADES POR TENER CARACTERÍSTICAS MEDIEVALES CLARAS Y DE FÁCIL LECTURA EN PLANOS E IMÁGENES.
ESTO NO IMPIDE QUE USEN EDIFICIOS SINGULARES COMO CATEDRALES GÓTICAS, CONSTRUCCIONES ROMÁNICAS O MONASTERIOS, ETC. DE OTRO LUGAR. LO MISMO PARA LA VIVIENDA.
SE RECOMIENDAN CIUDADES PARA LA PARTE URBANA ÚNICAMENTE.  EL TERRITORIO SERA SIENDO TODA EUROPA MEDIEVAL HACIENDO ZOOM SOBRE LA REGIÓN DE LA CIUDAD ELEGIDA.

AIGUES MORTES en territorio francés actual  en 1240
http://es.wikipedia.org/wiki/Aigues-Mortes


TOLEDO en territorio español actual  periodo de las tres culturas musulmana, judaica y cristiana en el 1080.
http://arquehistoria.com/alfonso-x-y-la-integracion-de-las-tres-culturas-en-la-toledo-medieval-4157


Lübeck en territorio alemán actual en 1143
La Ciudad Hanseática de Lübeck (en alemánHansestadt Lübeck)
http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%BCbeck



SPLIT en territorio de Croacia actual desde el 800 al 1400
http://es.wikipedia.org/wiki/Split


Dubrovnik o Ragusa en territorio de Croacia actual desde el 900 al 1400
http://es.wikipedia.org/wiki/Dubrovnik


Hannover (Hanóver en español) en territorio alemán actual en 1000
http://es.wikipedia.org/wiki/Hannover


AVILA en territorio español actual  periodo entre el 800 y el 1400
http://www.arteguias.com/romanico_ambavila.htm


Ciudad fortificada de Carcasona  también conocida en francés como Cité de Carcassonne en actual Francia, región de la Languedoc- Rosellón muy cerca de la frontera con España.entre el  900 y el 1400

PRÓXIMAS CLASES Y PARCIAL




25 de agosto: Clase teórica para la grilla de Medioevo y explicación de contenidos para el parcial.
Taller: Devolución de TP Grecia/Roma y corrección de grilla de Medioevo (traer avances sobre la misma)

1 de septiembre: PARCIAL. Contenidos: GRECIA / ROMA / MEDIOEVO. Categorías de la grilla, contenidos de las teóricas y del blog. Consultar bibliografía de la cátedra en el blog.

8 de septiembre: Clase teórica sobre el práctico MEDIOEVO/RENACIMIENTO y después corrección obligatoria Medioevo completo.


15 de septiembre: Clase teórica sobre Renacimiento. Devolución de la corrección grilla Medioevo

El parcial tiene un único recuperatorio en fecha a determinar, no es necesario presentarse al parcial para poder acceder a ese recuperatorio, pero solo habrá un recuperatorio y aquel que tome esa decisión de forma directa no tendrá recuperatorio del recuperatorio. ESPERO QUEDE CLARO

lunes, 4 de agosto de 2014

EDIFICIOS SINGULARES







PARA VER CINE CON UNA MIRADA HISTORICA

CINE SOBRE EL MEDIOEVO

En la mayoría de la filmografía medieval las raíces históricas de personajes y sucesos están transformadas por el filtro literario y la leyenda (Los nibelungos, Barba Azul, Lady Godiva, El mantial de la doncella, La papisa Juana), además de por el espectáculo o la aventura inherentes a buena parte de unas películas que idealizan la Edad Media. En realidad, los datos son tan escasos en la documentación previa que los filmes con rigor histórico resultan excepcionales. Incluso se da la paradoja de que algunas de las mejores películas sobre la época, que intentan reflejar algo de su mentalidad, (El nombre de la rosa, El séptimo sello, Los señores del acero, El último valle) son fruto de la pura invención de nuestros contemporáneos.
En algunos casos, se ha buscado la traslación al cine de epopeyas nacionales de origen literario (La chanson de Roland, El Cid, Los nibelungos, El valle de las espadas) y de otras obras medievales de referencia (El Decamerón, Los cuentos de Canterbury, Tres historias de amor). Las presiones del imperio otomano y las tensiones de las cruzadas han quedado reflejadas, entre otras, en Solimán el conquistador, El talismán, Lionheart o en Las cruzadas, espectacular recreación de DeMille según su particular estilo.
La épica domina gran parte de los relatos sobre reyes y gobernantes, uno de los formatos más frecuentados del cine medieval. La filmografía hegemónica es acerca del medievo inglés con adaptaciones -confesas o no- de Shakespeare y coetáneos suyos sobre monarcas (Ricardo III, Enrique V, Eduardo II, Campanadas a medianoche, Alfredo el Grande, El león de invierno, Corazón de león, La torre de Londres) y obras de referencia como Becket, a partir de drama de Jean Anouilh, o Braveheart, sobre el líder escocés.

OTRA VISIÓN

Las relaciones entre el cine y la Edad Media empezaron por la fantasía de las películas de aventuras llenas de caballeros espléndidos y damas de larga caballera primorosamente peinada, y evolucionaron hacia el realismo "sucio" de esas otras películas que intentan mostrar la "verdadera" cara medieval. Hay mucha, mucha distancia entre la perilla de Errol Flynn en Robín de los bosques y las batallas de El reino de los cielos de Ridley Scott, o entre el impecable Camelot de Los caballeros del rey Arturo de Richard Thorpe y la sobrecogedora miseria que inunda Los señores del acero de Paul Verhoeven. Puede que dentro de poco veamos películas ambientadas en la Edad Media tan realistas que saldremos del cine manchados de sangre, pero no tan emocionantes como El halcón y la flecha. Las películas del Alto Cine Medieval (más alejado de nuestros días) se corresponden con la imagen "positiva" de la Edad Media: torneos, vida de corte, caballeros fieles y príncipes magnánimos; sin embargo, las películas del Bajo Cine Medieval (el más cercano) se centran en la imagen "negativa" (que algunos confunden con la imagen realista) de la Edad Media: pobreza, hambre, peste, desorden político, abusos contra los campesinos y supersticiones del pueblo.
De la historia de la península ibérica se recrean las figuras de los Reyes Católicos y su época (Locura de amor, La leona de Castilla, La espada negra, La reina Isabel en persona, Juana la loca); hay filmes sobre la cultura musulmana (Los cien caballeros, Al Andalus), las disputas dinásticas (Pedro el Cruel, La reina santa) y una expedición del reino de Navarra fuera de la piel de toro (La conquista de Albania). La Italia medieval es el escenario de aventuras e intrigas sobre los Borgia (La máscara de los Borgia, Lucrece Borgia, Le notti di Lucrecia Borgia, El príncipe de los zorros, El duque negro), relatos costumbristas (El Decamerón), biografías de san Francisco (Francesco, Francesco d'Assisi, Francesco, giullare di Dio, Hermano sol, hermana luna) etc.
Eisenstein tiene en su haber el díptico sobre el primer zar de todas las Rusias (Iván el terrible y La conjura de los boyardos) además de Alejandro Nevsky. De Asia hay aventuras en torno a la figura del fundador del imperio mongol, Genghis Khan (Genghis Khan, El conquistador de Mongolia, Los mongoles, La princesa Samarkand), y al viaje de Marco Polo (Las aventuras de Marco Polo, Marco Polo, La conquista de un imperio). El contexto medieval da lugar a invenciones de todos los géneros, particularmente de aventuras sin base histórica (El halcón y la flecha, Lady Halcón, Ivanhoe, La rosa negra, La espada normanda, Los invasores) -algunas de ellas planteadas como viajes en el tiempo (Navigator: una odisea en el tiempo, El caballero negro)-, pero también hay comedias (La armada Brancaleone, Blanche, El soldado de fortuna), filmes de terror (La máscara de la muerte roja), fantasía (Dragonheart), biografías de santos (con los varios títulos sobre Juana de Arco, Cotolay) e indagaciones sobre la brujería y los conflictos religiosos (Dies Irae, Belladona, Le Moine et la sorcière).

FILMS SOBRE LA EDAD MEDIA EN LA HISTORIA DEL CINE. En rojo los mas fácil de conseguir

Abdicación (La Abdicación, Anthony Harvey, 1974)
Al Andalus (Jaime Antonio Tarruella Oriol y, 1988)
Alejandro Nevsky (Aleksandr Nevskij, Sergei M. Eisenstein, 1938)
Alfredo el Grande (Alfredo el Grande Donnier, Clive, 1969)
Andrei Rubliov (Andrei Tarkowski, 1966)
La armada Brancaleone (L'armata Brancaleone, Mario Monicelli, 1965)
Las aventuras de Marco Polo (Las aventuras de Marco Polo, Archie Mayo, 1938)
Barba Azul (Azul Barbe, Christian-Jaque, 1951)
La batalla de los Tres Reyes (Ben Barka Suley, 1990)
Becket (Peter Glenville, 1963)
Belladona (Kanashimi no beradonna, Eiichi Yamamoto, 1973)
Blanche (Walerian Borowczyk, 1971)
El bordón y la estrella (León Klimovsky, 1966)
Braveheart . Corazón Valiente (Mel Gibson, 1995)
El caballero negro (El Caballero Negro, Gil Junger, 2001)
Los caballeros teutónicos (Krzyzacy, Aleksander Ford, 1960)
Campanadas un Medianoche (Campanadas a medianoche, de Orson Welles, 1965)
Chanson de Roland (Cassenti Frank, 1977)
El Cid (Anthony Mann, 1961)
Los caballeros Cien (Vittorio Cottafavi, 1965)
La conjura de los boyardos (Ivan Grozni II, Sergei M. Eisenstein, 1945)
La conquista de Albania (Alfonso Ungría, 1984)
La conquista de las Naciones Unidas imperio (L'Echiquier de Dieu, Denys de La Patellière, 1965)
El conquistador de Mongolia de (El Conquistador, Dick Powell, 1955)
Corazón de león (La Flecha Negro, Douglas Gordon, 1948)
Cotolay (José Antonio Nieves Conde, 1965)
Las Cruzadas (Las cruzadas, de Cecil B. De Mille, 1936)
Los cuentos de Canterbury (Il raconti di Canterbury, de Pier Paolo Pasolini, 1972)
El Decamerón (Il Decamerón, de Pier Paolo Pasolini, 1971)
Día del Juicio Final (Dag Vredens, Carl Th.. Dreyer, 1943)
Dragonheart (Rob Cohen, 1996)
El duque negro (Pino Mercanti, 1963)
Eduardo II (Eduardo II, Derek Jarman, 1991)
Enrique V (Enrique V, Laurence Olivier, 1944)
Enrique V (Enrique V, de Kenneth Branagh, 1989)
Erik, El vikingo (Erik, el vikingo, Terry Jones de 1989)
La espada negra (Francisco Rovira Beleta, 1976)
La espada normanda (Roberto Mauri, 1971)
Excalibur (John Boorman, 1981)
La flecha negra (Flecha Negro, Hugh John, 1985)
Francesco (Liliana Cavani, 1989)
Francesco d'Assisi (Liliana Cavani, 1966)
Francesco, Giullare di Dio (Roberto Rosellini, 1950)
Francisco de Asís (Francisco de Asís Curtiz, Michael, 1961)
Genghis Khan (Henry Levin, 1965)
Giovanna d'Arco al Rogo (Roberto Rossellini, 1954)
El halcón y la flecha (El halcón y la flecha, de Jacques Tourneur, 1950)
Hermano sol, hermana luna (Fratello única, sorella luna, Franco Zefirelli, 1972)
Los Invasores (Los Barcos Long, Jack Cardiff, 1963)
Iván El Terrible (Groznij Iván, Sergei M. Eisenstein, 1945)
Ivanhoe (Richard Thorpe, 1952)
Jerusalén Liberada (Gerusalemme Liberata, Carlo Ludovico Bragaglia, 1957)
Juana de Arco (Juana de Arco Victor Fleming, de 1948)
Juana de Arco (Juana de Arco, de Luc Besson, 1999)
Juana la Loca (Vicente Aranda, 2000)
Lady Godiva (Arthur Lubin, 1955)
Lady Halcon (Richard Donner, 1985)
La leona de Castilla (Juan de Orduña, 1951)
El león de invierno (The Lion in Winter, Anthony Harvey, 1968)
La leyenda de Genoveva (La leggenda di Genoveva, Arthur Maria Rabenalt, 1952)
Locura de amor (Juan de Orduña, 1948)
Lucrece Borgia (Christian-Jacque, 1950)
Mahoma, el mensajero de Dios (Mohammad, Messenger of God, Mustafá Akkad, 1977)
El manantial de la doncella (Jungfrukällan, Ingmar Bergman, 1959)
Marco Polo (Hugo Fregonese, 1961)
Mar de luna (Manuel Matji, 1995)
La máscara de la muerte roja (The Mask of the Red Death, Roger Corman, 1964)
La máscara de los Borgia (Bride of vengeance, Mitchel Leisen, 1949)
El milagro de los lobos (Le miracle des loups, André Hunebelle, 1961)
Le Moine et la sorcière (Suzanne Schiffman, 1987)
Los mongoles (I Mongoli, André de Toth, 1961)
Navigator, una odisea en el tiempo (The Navigator, a Medieval Odissey, Vincent Ward, 1988)
Los nibelungos (Die Nibelungen, Fritz Lang, 1924)
Los nibelungos (Die Nibelungen, Harld Reinl, 1967) La noche secreta de Lucrecia Borgia (Roberto Montero, 1982)
El nombre de la rosa (Il nome della rosa, Jean-Jacques Annaud, 1986)
Le notti di Lucrecia Borgia (Sergio Greco, 1959)
The Norseman (Charles B. Pierce, 1978)
Pajarracos y pajaritos (Uccellacci e uccellini, Pier Paolo Pasolini, 1966)
La papisa Juana (Pope Joan, Michael Anderson, 1972)
El puente de los suspiros (Piero Pieroti, 1964)
El rebelde (Michael Kofhaas, rebelde der, Volker Schlöndorff, 1969)
La reina Isabel en persona (Rafael Gordon, 2000)
La reina santa (Rafael Gil, 1947)
Ricardo III (Ricardo III, Laurence Olivier, 1955)
Ricardo III (Ricardo III, de Richard Loncraine, 1995)
La Rosa Negra (El Negro Rose, Henry Hathaway, 1950)
Santa Juana (Santa Juana, Otto Preminger, 1957)
El Señor de la Guerra (El señor de la guerra, Franklin J. Schaffner, 1965)
Los Señores del Acero (Flesh and Blood, Paul Verhoeven, 1985)
El séptimo sello (Det sjunde inseglet, Ingmar Bergman, 1956)
La Ruta de la Seda (Junya Sato, 1992)
El soldado de fortuna (Il Soldato di fortuna, Pasquale Festa Campanile, 1975)
Solimán El Conquistador (Solimano, conquistatore il, Mario Tota, 1961)
El talismán (Richard King y los cruzados, David Butler, 1954)
Teodora, emperatriz de Bizancio (Teodora, Riccardo Freda, 1954)
La torre de Londres (Torre de Londres, Rowland W. Lee, 1939)
Tres Historias de amor (Noches de Decameron, Hugo Fregonese, 1952)
El último valle (El último valle, James Clavell, 1971)
El valle de las espadas (Javier Setó, 1962)
Los vikingos (Los vikingos, Richard Fleischer, 1958)
The Warriors (Henry Levin, 1955)
Por Paseo El Amor y la Muerte (Un Paseo por el amor y la muerte, John Huston, 1969)
La pasión de Beatrice (Béatrice, Bertrand Tavernier, 1988)
La pasión de Juana de Arco (La pasión de Juana de Arco, Carl T. Dreyer, 1927)
Pedro el Cruel (Ferdinando Baldi, 1964)
La princesa Samarcanda (La Horda de Oro, George Sherman, 1951)
La princesa del Nilo (Harmon Jones, 1954)
El Príncipe de los Zorros (Príncipe de los zorros, el rey Enrique, 1949)
Le Procès de Jeanne d'Arc (Robert Bresson, 1961)
El puente de los suspiros (Il Ponte dei Sospiri, Mario Bonnard, 1940)

TECNOLOGIA Y VIVIENDA




http://ecatectonico.blogspot.com/2009/01/el-hogar-medieval.html
Las casas medievales eran muy diferentes de las actuales. Los campesinos pasaban la mayor parte del día fuera, por lo que las corrientes de aire y la escasa luz de las ventanas sin cristales no les molestaban. Para alumbrarse, pelaban un junco y lo mojaban en manteca, y eso ardía como una vela. Todo se mantenía lo más limpio posible: los suelos de tierra se solían desgastar a fuerza de barrerlos. La vida doméstica era mucho más en común que la actual, ya que las familias enteras comían, dormían y pasaban su tiempo libre juntas en su hogar de uno o dos cuartos. Las casas de los ricos eran mucho más complicadas. Hacia el siglo XIII, algunos nobles tenían un recinto privado para su familia: el aposento. Solaban sus habitaciones con baldosas adornadas y colgaban tapices en sus muros. Resultaba posible juzgar la categoría social de una casa mirando a sus ventanas. Los pobres sólo tenían huecos cubiertos de postigos de madera que se cerraban de noche o cuando hacía frío. La gente acomodada disponía de ventanas traslúcidas, de varillas cruzadas cubiertas de tela empapada en resina y sebo. Dejaban pasar la luz y evitaban las corrientes, y podían abrirse cuando llegaba el buen tiempo.
Apareció entonces una próspera clase mercantil que comenzó a construirse grandes casas señoriales en las ciudades y feudos rurales. Esta relativa calma mejoró las condiciones de vida de los siervos de la gleba, pero los problemas urbanos, agravados por la expansión demográfica de la baja edad media, mantuvieron en condiciones de miseria a la mayoría de sus habitantes. Hacia el final del medievo las casas señoriales evolucionaron hasta convertirse en palacios. Estas nuevas construcciones consistían en sofisticadas viviendas para la nobleza eclesiástica y mercantil, o para las familias gobernantes, que ocupaban un edificio entero y contenían estancias ceremoniales, aposentos para los señores y habitaciones para un gran número de sirvientes y cortesanos de todo tipo.
Tendencias evolutivas detectadas a partir de una información fragmentaria. A lo largo de este amplio periodo que abarca casi 800 años observamos dos tendencias de larga duración en tomo a la caracterización de la vivienda.
Entre una y otra, el punto de inflexión parece estar próximo al cambio de milenio.
A). Los datos que conocemos del periodo anterior al año 1000 presentan una relativa homogeneidad, cuyos rasgos visibles pueden formularse en los siguientes términos:
Empleo mayoritario de la piedra como material de construcción, extraída de las canteras locales o re aprovechada de edificios arruinados.
Uso de la madera reservado a las cubiertas y zonas altas de las viviendas Empleo de técnicas constructivas rudimentarias: muros de mampostería asentada en seco, materiales apenas desbastados y ausencia de cimentaciones.
Las divergencias más destacadas se observan en las plantas de las viviendas, donde se documentan tanto espacios unitarios y simples, como complejos y de difícil comprensión, al albergar estos últimos otros recintos trapezoidales o cuadrangulares, cubiertos o no y de dimensiones que pueden superar los 200 m2 o no llegar a los 50.
Esta variedad morfológica y la ausencia de patrones constructivos se explica por la existencia de dependencias especializadas en función de las distintas actividades productivas desarrolladas por sus habitantes, aunque salvo casos excepcionales no se ha podido establecer una relación precisa entre forma y función. Sólo la presencia de hogares, de bancos corridos adosados a las paredes o de elementos de tipo artesanal ofrece alguna pista. En este sentido es significativo, aunque no general, el hallazgo de prensas empleadas en la obtención de vino y aceite, de piedras circulares pertenecientes a molinos de mano, de residuos de resina para obtención de pez destinado, tal vez, a impermeabilizar odres o toneles de madera y de un horno de dimensiones considerables.


En el siglo X y en los siguientes se observa un conjunto de constantes que si en determinados aspectos continúan las características del periodo anterior, en otros modifican la imagen de la vivienda, lo que no es sino el reflejo de los cambios profundos que en los dos primeros siglos del II milenio experimentó la sociedad.
Entre las permanencias se ha de señalar el empleo de sistemas constructivos rudimentarios: piedras apenas desbastadas, muros irregulares e inestables, ausencia de zanjas de cimentación y de argamasa. La novedad más destacada es tal vez la simplificación de las plantas que, independientemente de su contextualización en una aldea de poblamiento agrupado o disperso, responden al modelo de la denominada casa elemental característica de amplias zonas de Europa Occidental en la Edad Media.
De dimensiones que raramente superaban los 50m2, organizaban el espacio interior en dos mitades: la delantera ocupando dos tercios de la planta dedicada a hogar y vivienda y la trasera a dormitorio y ocasionalmente a almacén; aunque los usos específicos están pendientes de confirmar empíricamente. Tanto la morfología como las dimensiones de las habitaciones, durante todo el periodo estudiado y en todas las comarcas, vinculan la casa con el asiento de familias conyugales.
Ninguno de los datos disponibles permite sostener la existencia de familias extensas cohabitando bajo el mismo techo, ni de una organización del hábitat en función de jerarquías de tipo gentilicio establecidas por criterios de parentesco y antigüedad, puesto que la homogeneidad de las edificaciones, sólo se ve rota por la presencia de la iglesia, el castillo o la casa torre, reflejo del dominio señorial, contrapuesto a sistemas sociales de base gentilicia. Delante de la casa se dispusieron otros recintos, definidos por cercados de piedra apenas amontonada, reservados para los animales. Esta delimitación de ámbitos, al favorecer el aprovechamiento económico de los recursos ganaderos, constituye un síntoma de la tendencia a imbricar en la explotación campesina la actividad agrícola y pecuaria, lo que a su vez es reflejo de la expansión productiva, motivada por la modificación de los sistemas de cultivo, cada vez más intensivos y necesitados de abonos orgánicos.
Se constata en determinados asentamientos un intento de economizar medios en las construcciones aprovechando afloramientos de la peña natural, creando así un tipo peculiar de vivienda extendido por áreas de montaña, relacionado -pese a que tradicionalmente se ha explicado por la dinámica de la reconquista y repoblación- con la expansión agrícola, espontánea, iniciada con anterioridad al siglo X por un campesino libre pero pobre que, como señaló P. BONASSIE (1993: 60), en su lucha contra el hambre, desbrozó el bosque, drenó las tierras húmedas, ocupó las marginales y preparó bancales para cultivo en las laderas.
El crecimiento económico creó a su vez la necesidad de almacenar la producción en espacios destinados a ese fin.
En la documentación escrita aparecen los horreos o las cellas; en la arqueológica los silos excavados en los suelos de las casas o en los alrededores. Muchos de ellos, de capacidad limitada, se amortizaron a lo largo del siglo XII, probablemente debido a que el triunfo y consolidación de la aristocracia señorial los haría innecesarios, puesto que fue esta clase la única beneficiaria de los cambios experimentados en los sistemas sociales de producción, al captar los excedentes productivos a través de la expansión de la renta feudal.


Los efectos del desarrollo productivo iniciado con anterioridad al año 1.000, cuyos resultados, como se ha visto, quedaron reflejados en la estructura de la vivienda, favorecieron la implantación del sistema feudal y provocaron otros cambios entre los que se destaca el renacimiento del mundo urbano y del mercado, que a su vez constituyó un estímulo a la economía rural. La participación de algunos campesinos en los circuitos económicos recién creados motivó su enriquecimiento y prosperidad, lo que se dejó sentir de nuevo en la casa que – A partir del siglo XIl- sufrió diversas transformaciones tendentes a mejorar las condiciones de habitabilidad, imitando modelos urbanos o señoriales.
En este sentido se observa la ampliación del espacio de las viviendas y el aumento del número de habitaciones utilizadas como taller, almacén, bodega, cocina, comedor, sala y dormitorio.
En ocasiones, la expansión fue tan expresiva que se efectúo sobre la antigua «casa elemental», al yuxtaponer al núcleo fundacional anexos especializados para el desarrollo de actividades específicas, cada vez más diversas y alejadas de la autosubsistencia.
También, incluso en núcleos de poblamiento disperso o no muy compacto se aprecia que los animales fueron alejados de las habitaciones de la familia, creando cobertizos, corrales y construcciones nuevas que podían estar organizadas en torno a un patio -como en Castilla-, estar separadas de las viviendas por una especie de hall que individualizaba nítidamente ambos espacios -como sucede en el manso B de Villosiu-, o ser exentas, con áreas vacías en su alrededor.
Apareció también la casa de pisos, que triunfó entre los campesinos enriquecidos, quienes reprodujeron algunos aspectos formales de las casas torres señoriales con el objeto de demostrar su prestigio social. Pese a ello no tuvieron carácter defensivo, ya que fueron tan sólo casas de labranza en las que los animales quedaron segregados al piso bajo, en tanto que en el primero se dispuso la sala, hogar y dormitorios. Los primeros testimonios peninsulares que conocemos, datado s a fines del siglo XIII y XIV, se refieren al ámbito mediterráneo. En Navarra se documenta en núcleos muy compactos, próximos a tipología de carácter urbano y en el área atlántica del País Vasco no hizo su aparición entre los campesinos hasta finales del siglo XV, de la mano del caserío.
Las técnicas, por otro lado, mejoraron. Se continuó utilizando piedra de procedencia local, pero se regularizó y ordenó en hiladas unidas con argamasa. Irrumpieron también en el paisaje nuevos materiales como la teja curva, las baldosas de arcilla cocida y los ladrillos, que se emplearon en todas las partes de la casa: suelos, paredes -rellenando entramado s de madera- y tejados. Estos materiales comenzaron a fabricarse en toda Europa a partir del siglo XIII momento del que ya existen referencias textuales a hornos de fabricación de ladrillos en las grandes ciudades castellanas o leonesas (M. C. CARLE, 1982). En la siguiente centuria su uso estaba ya muy extendido incluso en zonas consideradas marginales
Las condiciones de habitabilidad mejoraron también al construir fogones, hornos de pan, hogares adosados a las paredes que permitieron la apertura de chimeneas en los muros, alacenas, ventanas ... Incluso el mobiliario que, hasta la Baja Edad Media era muy reducido y poco variado, limitado a algunas ollas cerámicas destinadas a la cocción de alimentos, se diversificó: aparecieron entonces platos, jarras, escudillas, fuentes y una vajilla más completa destinada a cubrir un número mayor de usos.
Estos cambios que venimos comentando no se produjeron de forma lineal; en el proceso hubo retrocesos y fuertes impulsos y su incidencia no fue la misma en todas las comarcas ni en todos los grupos sociales, incluso entre individuos que gozaban del mismo estatus jurídico. A modo de ejemplo se puede recordar el hecho de que todavía avanzada la Edad Media perduraban costumbres atávicas, como la de enterrar a los niños en el suelo de las viviendas.


VIVIENDA

2 1
Fig. 1 Dibujo de molinos de viento y de agua utilizados en la edad media. Fuente:Behling y Behling 1996.
Fig.2Molino de agua diseñado por Vitruvio,comúnmente utilizado desde tiempos del imperio romano. Fuente: Behling y Behling 1996
Aunque para algunos historiadores la Edad Media constituye una época oscura, rústica, antimecánica, estática e incluso irracional, es en esta etapa de la historia cuando se inventa un conjunto de artilugios mecánicos como la bomba de succión, el reloj, el telar horizontal, la noria, el molino de viento y el movido por las mareas (Fig. 1 y 2), así como otras innovaciones en la agricultura, la industria primaria y la construcción, que hicieron posible posteriormente la aplicación de una serie de mejoras en las condiciones de vida dentro del hogar. Además, con el surgimiento de la ciudad libre y el nacimiento de la burguesía, se dieron grandes pasos en la evolución de la vivienda. Los burgueses, a diferencia de los clérigos que vivían en monasterios y de la aristocracia que vivía en grandes castillos, vivían en casas.
La vivienda medieval española no se diferencia mucho de las del resto de Europa hasta la invasión de los árabes y beréberes en el año 711, quienes ocupan casi la totalidad de la península y trajeron consigo una nueva mentalidad y una nueva forma de vida las cuales se manifestaron en el aspecto físico de las ciudades y en especial, en el de las casas. En efecto, las ciudades fueron cambiando su configuración espacial; las residencias se amontonaron en un conjunto de calles angostas donde prácticamente no existían alineaciones rectas. La calle, en ese momento, se convirtió en un subproducto de la repartición del suelo dedicado especialmente a la casa. Ejemplos de esto los podemos hallar en Toledo, Sevilla, Málaga, Córdoba, y otras tantas ciudades y pueblos de España.

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LA VIVIENDA

NOTA: Los hipervinculos  los llevaran a mas material sobre el tema

Las condiciones materiales de existencia para el hombre y la mujer medievales serán bastante precarias debido a su dependencia del medio natural. Sería lógico pensar que estas condiciones variaban en relación con las diferencias sociales. Fuertes diferencias encontramos entre las casas o las ropas de los señores feudales y los altos clérigos respecto a las de los labriegos o humildes artesanos. Aún así también las clases altas tenían amplias carencias que, de esta manera, igualaban a la sociedad. Las casas desempeñaban diversas funciones; eran refugio ante las inclemencias naturales, residencia de la familia y el centro de las actividades productivas. La vivienda de los campesinos también era granero y establo mientras que en los núcleos urbanos la casa de los artesanos incluía también el taller. La chimenea era uno de los elementos fundamentales de la casa al representar el hogar y la unidad de percepción fiscal. Los documentos de la época hacen referencia a fuegos por lo que los estudios demográficos difieren a la hora de aplicar el número de personas que habitaba ese fuego. Las viviendas humildes eran tremendamente sencillas: constaban de un amplio espacio donde se vivía y trabajaba, se comía y se dormía. Las casas solían ser de madera aunque también podían incluir ladrillo, adobe o piedra. Debemos advertir que en las ciudades se empiezan a manifestar importantes transformaciones en cuanto a la división del espacio. En este ámbito urbano las casas tenían dos pisos, estando la zona a pie de calle destinada a la tienda o taller y a zona de cocinas, donde también se comía. Al fondo de la planta baja encontramos un patio con un pozo. La segunda planta es la zona de habitaciones comunicada con la planta baja por una escalera. Sobre este primer piso estaba el granero y en el subsuelo hallamos la bodega. En buena medida repite el esquema de los chalets adosados de la actualidad. Las baldosas que cubren los suelos, las letrinas o los cristales que cierran las ventanas serían signos evidentes del progreso económico y social de los habitantes de la vivienda. Hablando en términos númericos, los habitantes de esta casa modelo urbana dispondrían de unos cien metros cuadrados de vivienda. Otro tipo de viviendas urbanas serían los típicos corrales castellanos donde gente de condición modesta organizaban sus casas alrededor de un patio donde estaba el pozo común. Las viviendas eran pequeñas y las letrinas de uso conjunto. En Sevilla las casas también se organizaban en torno a patios, evidencia de la influencia musulmana. Las limitaciones caracterizaban el mobiliario medieval. La cama, la mesa, los asientos o bancos y las arcas eran los cuatro muebles básicos en una casa. El más importante era la cama -en Castilla decir que alguien "no tiene más que la cama sobre la que se echa" era sinónimo de pobreza"-, generalmente de gran tamaño ya que la familia solía dormir conjuntamente. En numerosas ocasiones la cama se construía con unos bancos o tablas sobre las que se colocaban las colchas, siendo un mueble desmontable. En las casas nobles la cama era una estructura estable que se adornaba con un dosel. Los colchones eran de paja -los más pobres- o plumas. La ropa de cama también variaba en función de la condición social. Las mesas cumplían un importante papel en la vivienda medieval. También podían ser desmontables -un tablero sobre caballetes que se quitaba cuando acababa la comida, de donde viene la expresión "quitar la mesa" - o fijas, incluso adosadas a la pared. El médico sevillano Juan de Aviñón establece que la altura óptima de las mesas debía ser de tres palmos. Acompañando a la mesa encontramos los bancos. Este mismo médico también hace referencia a sus medidas ideales: dos palmos de anchura y entre uno y medio y dos de altura. Para amortiguar la dureza de la madera con que estaban construidos se utilizaban cojines. Los enseres de la familia se guardaban en arcas, desde los vestidos a los utensilios, alimentos o los escasos libros. Podíamos considerar que realizaban la función de los actuales armarios y también eran utilizados como asientos. Se cerraban con complicados herrajes. Braseros, candiles, alfombras, esteras, espejos, cubas, jarras, tinajas y un amplio etcétera formaban el catálogo de objetos existentes en las viviendas.

domingo, 3 de agosto de 2014

TEXTO PARA REFLEXIONAR SOBRE LA EDAD MEDIA




La Edad Media y la idea del progresoJorge Jofre Licenciado en Artes. ( UNSAM) en http://lilianakhoury.blogspot.com/2009/02/la-edad-media-y-la-idea-del-progreso.html
Edad Media y progreso.
En el prólogo de una edición castellana del libro de Jacob Burckhardt ” La Cultura del renacimiento en Italia”, el prologuista expresa: “ …abarca en ella , en efecto , toda la vida del renacimiento , la época que va desde Dante a Miguel Angel y haciéndola destacar sobre el fondo de la Edad Media con neto y vigoroso relieve” [8] . “Fondo de la Edad Media”, dice Bofill y Ferro, casi como si estuviera aludiendo a las ruinas del pasado y haciendo poner nuevamente a Benjamín en acto de presencia. Acaso ese” fondo de la Edad Media “no puede ser considerado como parte de las acumulaciones producidas dentro del “ tiempo homogéneo y vacío” mencionado por el filósofo.
Sabemos sin duda alguna que Jacob Burckhardt , acertó en lo que hace a algunos de los elementos constitutivos de esa " zona de paso " entre la sociedad gótica tardía y la renacentista; percibió en cierto modo la idea del progreso en el simple acto de pensar en el tránsito de una cultura a otra.
Burckhardt descubrió algunos de los puntos de contacto que conducen de un gótico " feudal y religioso " (feudal tardío) a un renacimiento individualista y cientificista que plantea graves crisis en lo que respecta a la fe y abre el camino de un futuro culto a la razón siglos después.
En “ La cultura del renacimiento en Italia” , el historiador, lamenta la inexistencia en los humanistas de trabajos generales sobre la historia general de la Edad Media . Menciona en cambio como aquellos que han considerado el período histórico (por lo menos en parte) son Matteo Palmieri con sus crónicas; Blondus de Forli en sus “Décadas” y un típico producto de la ilustración: Edward Gibbon, que en su “Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano” (1776) dedica 300 folios a los estudios de las fuentes y autores correspondientes al período de tiempo que va desde la temprana Edad Media hasta la muerte de Federico VI.
Líneas abajo afina aún más la puntería en el texto: " No vamos a investigar aquí críticamente que escritos utilizó Blondus, ni donde los descubrió; (los habrá rescatado de las ruinas del pasado, nos podemos preguntar) pero en la historia de la nueva investigación nadie podrá discutirle el honor a que se hace acreedor con esta obra (y allí viene la fuerte forma afirmativa del historiador que muchos reprocharon). Ella por sí sola justificaría la afirmación de que únicamente el estudio de la Antigüedad ha hecho posible el estudio de la Edad Media." [9] .
A continuación , establece en el texto un juicio vinculado al tiempo histórico vivido: "...Hay que tener en cuenta, por otra parte , que para la Italia de entonces , la Edad Media era algo que había pasado y que por lo tanto , el espíritu podía juzgarla libremente , como un hecho fuera de sí mismo....." ....y agrega..."..."No puede decirse que la haya juzgado en seguida con justicia , ni siquiera con benevolencia ; en las artes prevaleció un fuerte prejuicio contra las creaciones medievales y los humanistas fechan con su aparición el comienzo de una nueva época.....". [10] .
El historiador entonces remata su faena con una frase de Bocaccio escrita en las epístolas a Pizinga: "...Empiezo a esperar y a creer que dios se ha compadecido del nombre de Italia cuando veo que su magnánima bondad vuelve a conceder a los italianos almas parejas a las de los antiguos, almas que buscan la gloria por un camino que no es el de la rapiña y la violencia sino que la buscan por la senda de la poesía, cuyo premio es la inmortalidad...”. [11] .
Es en este momento cuando la duda fundamental se hace presente…. ¿Habrá intuido Burckhardt la posibilidad de un recorrido entre la Edad Media y el renacimiento? …. ¿Habrá descubierto en ello una superación de una etapa por otra; en definitiva la idea del progreso?...tales incógnitas son harto difíciles de encaminar hacia una respuesta.
De todos modos, tal vez la lentitud de ese proceso no le ha impedido a Burckhardt o a McNall Burns, aunque ambos historiadores vivieron en distintos siglos, percibir la presencia de un cierto progreso que reúne en sus extremos al pasado con el presente. Relevante como ejemplo al respecto, es el caso de la época de Dante Alghieri ( 1265-1321) , donde MCNall Burns relata que ya se había iniciado la lectura de los clásicos, menciona que el poeta se complacía en la lectura de tales autores y casi adoraba a Aristóteles , Séneca y Virgilio y agrega que cuando el poeta italiano escribe la “ Divina comedia” ( en lengua toscana ) , en ella : "....concibe al universo como un mundo finito cuyo centro es la tierra y en el que todo existe para beneficio del hombre ..." . [12]
La idea renacentista del hombre como centro del mundo ya está claramente expresada en Dante ; allí se puede hallar un notable punto de articulación entre lo " gótico " y lo " renacentista " . Dante construye su “Divina Comedia”, basada en la cosmogonía cristiana medieval pero combinando la alegoría con personajes reales de su Florencia natal, hecho que indica no solo la preocupación por “el mundo circundante” sino los albores de una nueva era donde la figura del hombre cobra protagonismo.
El historiador Arnold Toynbee, agrega otros elementos a la cuestión de Alighieri cuando afirma que la resolución tomada por el poeta “… de componer la “ Divina Comedia” en estrofas de versos rimados y en toscano , en lugar de los hexámetros latinos tuvo una importancia esencial en la ulterior inspiración de la poesía compuesta en todas las lenguas vernáculas del mundo occidental “ [13] permitiendo liberarse , a la nueva lengua, de la tradición del latín y dar así rienda suelta “ al libre juego de las facultades creadoras”. “…En la época de Dante, Italia había desarrollado una forma regional de civilización occidental. El resto de la cristiandad occidental tardó dos siglos para alcanzar el nivel cultural a que había llegado Italia en el 1300..." [14] . La península itálica había alcanzado el límite de " quiebre " con la cultura medieval y se mostraba en su esplendor; la " cultura del renacimiento en Italia " descripta por Burckhardt; se había iniciado dejando atrás las últimas etapas de la Baja Edad Media
Acaso en ambas citas referidas a Dante Alighieri y su “Divina Comedia”, no esta el claro ejemplo que nos brinda la posibilidad de concebir la “idea del progreso” aún en la tan mentada oscuridad de la Edad Media. El proceso que lleva al poeta florentino a una superación de los modos góticos aún más avanzados y lo pone ya en el contexto de una nueva era implica evolución; implica el silencioso trabajo de una especie de “selección natural” que lo conduce a mutar el antiguo estilo literario por el “dulce estilo nuevo”; incluye como en la selección darviniana evolución y por lo tanto progreso.

La cuestión del progreso.

Es cuestión fundamental de este trabajo: intentar establecer un diálogo entre la “idea del progreso” y un período de tiempo catalogado siempre como sombrío; como una especie de alteridad del progreso. Hallarle a la Edad Media, tal vez su verdadero sentido, dejando de lado la oscuridad con que siempre se la calificó; descartando la visión negativa que de ella tuvo el renacimiento y la humanidad posterior. Para ello nos resulta esencial poder quitarnos la imagen de una edad monótona e intrascendente donde el sistema feudal dominaba en una constante sin variantes la escena.
En primera instancia, si buscáramos un icono fundamental que represente a la Edad Media, deberíamos pensar en las maravillosas miniaturas realizadas para el Duque de Berry por los hermanos de Limburg. Una de ellas muestra al castillo del Louvre tal como estaba a principios del 1400. Los Limburg ubican el castillo en la parte superior de una de las páginas del Libro de Horas, y lo enmarcan con un semicírculo con un calendario y signos del zodíaco. Por el jardín del palacio pasean algunos personajes que por sus vestimentas se pueden identificar con nobles. En el tercio inferior de la miniatura, separados de la fortaleza por el agua de un foso, se hallan los campos del señor de la comarca. Se ve a un campesino rotulando la tierra con un arado tirado por un caballo, mientras otro labrador ubicado en primer plano arroja semillas en los surcos.
Pero la imagen de los Limburg solo plasma una cierta mirada de la Baja Edad Media, dado que como ha indicado José Luis Romero en ese momento de la cultura gótica se produce un cambio fundamental de la “imagen del mundo y del saber”. Las formas de vida de la época se acompañan de un mayor sentimiento de la naturaleza; de un marcado interés por parte de filósofos y científicos en las cuestiones del mundo circundante. [15] , y de un pensamiento que opta por limitarse a la tradición de la escolástica o por iniciar nuevos recorridos; un pensamiento que por momentos se torna total y absolutamente bipolar.
Es en este punto donde podemos recurrir, en segunda instancia, a una famosa novela del semiólogo italiano Umberto Eco., “El nombre de la rosa”, al cual el haber descubierto en 1968 “Le manuscript de Dom Adson de Melk” ( Aux Presses de l’Abbaye de la Source, Paris, 1842) redactado por el abate Vallet , le permitió escribir la misma y ambientarla en las postrimerías de la Edad Media. Historia que pese a desarrollarse dentro de un monasterio cristiano, esta plagada de crímenes, misterio e intrigas; elementos que rompen con la monotonía de la vida monástica y que en definitiva alteran el rutinario trabajo de escritura de los monjes en sus scriptorium...
Pero, lo notable del extenso relato escrito por Eco es que el mismo le permite poner en juego la idea de un pensamiento bipolarizado en el aparentemente uniforme horizonte de la Baja Edad Media. A la acartonada “ escolástica” desarrollada bajo el rigor de normas inflexibles y corporizada, en la novela, por la figura del inquisidor Bernardo Gui , Eco, le opone al detectivesco Guillermo de Baskerville , nítido exponente del pensamiento “ nominalista” que fuerza la última parte de la cultura gótica y deja a un costado lo platónico para adentrarse en la materialidad de las cosas.
Bernardo Gui, rinde culto a una tradición de la iglesia que por momentos apela a la imposición de la fe y un pensamiento por la fuerza: a una mirada vuelta hacia el pasado. Mientras Guillermo de Baskerville representa un nuevo pensamiento de cara al futuro; de cara evidentemente al progreso. Como el filósofo medieval Guillermo de Ockham, uno de los creadores del “nominalismo”, Guillermo de Baskerville busca acercarse a la idea de un “conocimiento más exacto”, términos que la epistemología ha vinculado en muchas teorías con la idea de “progreso científico”. Tengamos en cuenta que antes de terminar el siglo X, “ la traducción al latín de las obras lógicas de Aristóteles que llevó a cabo Boecio era estudiada y expuesta en Occidente por el erudito francés Gerbert de Aurillac, después de haber permanecido dormida durante cuatrocientos cincuenta años....”. [16] . Hecho que sirvió para desplazar, por lo menos en parte, del posible centro de la escena a Platón y el “neoplatonismo” y puso en juego la posibilidad de tímidos, pero nuevos planteos teológicos que abren una brecha hacia las creencias del humanismo en Italia y las revoluciones protestantes del norte de Europa.
Pero, pese a los intentos de pensadores como Eco, de hallar alguna idea vinculada al progreso dentro de la Edad Media, sabemos que hasta el término “medieval”, desde mediados del siglo XIX "...tuvo un persistente uso desfavorable, comparable con el sentido peyorativo de primitivo, o con anticuado...”. [17] . Cuestión que no se limita solamente al término, sino que arriba al hecho de no poder poner en claro como el hombre europeo pudo pasar de un aparente sistema feudal cerrado a la cultura humanista del renacimiento.
.El historiador Paul Johnson cree que en muchos momentos durante la Edad Media, gobernantes, artistas e intelectuales intentaron volver al esplendor romano [18] , búsqueda que el sistema socio-político y económico de la época impidió en gran medida. Dicho en otras palabras, tuvieron en cuenta las ruinas de un pasado glorioso; y así es como tal vez algunos han llegado a hablar de: un renacimiento antes que el renacimiento; de un resurgir de la cultura greco-latina antes aún de lo que lo que los historiadores consideran.
Tal vez bajo la luz de estas afirmaciones, es que podamos generar a modo de hipótesis, la posible existencia de una Cuarta Etapa de la Edad Media; una especie de bisagra que articula la cultura gótica tardía con la forma más primitiva del renacimiento. Si esto fuera cierto estaríamos a un paso de poder aplicar la “idea del progreso” dentro del campo mismo de la siempre menospreciada sociedad medieval.
Pero, no nos alegremos en demasía ante la posibilidad de ver la existencia de alguna forma de progreso en la Edad Media, porque tal vez en ello se halla el elemento germinal de nuestras carencias presentes como sociedad humana. Ya en el siglo XIX desconfiaba Baudelaire del progreso y Benjamín entendió a la modernidad como el “tiempo del infierno” (Benjamín, 1927/29)…entre las interpretaciones de la metáfora benjaminiana inspirada en el cuadro de Klee, existe aquella que sostiene que el ángel de espaldas al futuro cruza su mirada con el avance del tiempo; observa así las ruinas que el cruel progreso va dejando.
Guillermo de Baskerville, el personaje de Eco, trata de mirar el futuro cara a cara sin miedo a afrontarlo, mientras que el ángel benjaminiano no puede o no quiere verlo porque tal vez intuye que el progreso no es tan bueno como aparenta. El filósofo frankfurtiano, se ha dado cuenta que el “conocimiento más exacto” o las nuevas posibilidades de la técnica o el impacto de la ciencia en el mundo moderno no han servido para mejorar o ni siquiera mantener bien firme ciertas cuestiones vinculadas a la conducta humana; cuestiones que al negativizarse se relacionan con la violencia; el aislamiento o la desesperanza y relativizan la idea del progreso como algo salvífico. Si esto fuera verdadero, Walter Benjamín, debió haber visto en nuestro presente una oscuridad mayor aún de la que siempre le hemos atribuido a la tan menospreciada Edad Media.

Notas
[7] BURCKHARDT, Jacob, La cultura del renacimiento en Italia, Iberia, Barcelona, 1979, Notas prologales, pp. IX -X.
[8] Ibídem.
[9] Ibídem, p. 180.
[10] Ibídem.
[11] Ibídem. P. 181.
[12] Mc NALL BURNS, Edward, Civilizaciones de occidente. Su historia y su cultura, Peuser, Buenos Aires, 1964, p. 385.
[13] TOYNBEE, Arnold, La gran aventura de la humanidad, Emecé, Buenos Aires, 1985. p. 432.
[14] Ibídem, p. 432.
[15] ROMERO, José Luis, La Edad Media, FCE, Buenos Aires, 2000, pp. 180-181.
[16]TOYNBEE, Arnold, op. cit. p. 356.
[17] WILLIAMS, Raymond, Palabras clave, Nueva Visión, Buenos Aires, 2000, pp. 222-223.
[18] JOHNSON, Paul, El renacimiento, Mondadori-Sudamericana, Buenos Aires, 2005.

Bibliografía de consulta.
Burckhardt, Jacob, “La cultura del renacimiento en Italia”, Barcelona, Iberia, 1979.
Eco, Umberto, “El nombre de la rosa”, Barcelona, Lumen, 1980.
Forster, Ricardo, “Walter Benjamín y el problema del mal”, Buenos Aires, Altamira. Biblioteca de Filosofía, 2001.
Hauser, Arnold, “Historia Social de la Literatura y el arte”, Madrid, Ediciones Guadarram. Colección Universitaria de Bolsillo Punto Omega, 1976.
Hobsbawm, Eric, “Entrevista sobre el siglo XXI”, Barcelona, Crítica, 2000.
Huygue, René, Ikeda, Daisaku, “La noche anuncia a la aurora”, Buenos Aires, Emecé, 1985.
Johnson, Paul, “El renacimiento”, Buenos Aires, Mondadori. Editorial Sudamericana, 2005.
Mc. Nall Burns, Edward, “Civilizaciones de Occidente. Su historia y su cultura”,
Buenos Aires, Ediciones Peuser, 1964.
Romero, José Luis, “La Edad Media, Mexico, F.C.E., 2000.
Saitta, Armando, “Guía crítica de la Historia y de la Historiografía”, México, F.C.E., 1996.
Toynbee, Arnold, “ La gran aventura de la humanidad”, Buenos Aires, Emecé, 1985.
Vattimo, Gianni y otros., “En torno a la posmodernidad” (“Apunte sobre el pensamiento destructivo”; Patxi Lanceros), Colombia, Anthropos, 1994
Williams, Raymond, “Palabras Clave”, Buenos Aires, Editorial Nueva Visión, 2000.

Jorge Jofre. Nació en Buenos Aires. Licenciado en Artes. (UNSAM). Investigador; crítico cultural y ensayista. Escribe sobre temas de la cultura y el arte. Fue columnista y consultor periodístico de las revistas “Utopias en la palabra” y “Punto & Aparte”. Es miembro del Circulo de Prensa de Gral. San Martín.


publicado en: “ Revista Historia Regional” Nro. 42, Villa Constitución ( Santa Fe), septiembre 2006.

PAGINAS WEB DE CONSULTA MEDIOEVO

http://www.quadernsdigitals.net/egipto/Ciudades/medieval.htm

http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php

http://raulrv.blogspot.com/2008_12_01_archive.html

ALGUNAS CURIOSIDADES SOBRE EL BAÑO MEDIEVAL

http://paseandohistoria.blogspot.com/2009/02/la-higiene-en-la-edad-media.html

La concepción generalizada es que en la edad media las personas no tomaban baños y vivían en un estado de completa suciedad, sin embargo parece que al menos en parte, esto es un mito. Historiadores señalan que durante la mayor parte de esta época existió (al menos en las ciudades) una actitud positiva hacia el baño, al que se otorgaban virtudes terapéuticas, si bien no tanto como ocurría en los tiempos de gloria de la Roma imperial y sus grandes termas.
Los baños públicos florecieron en las grandes ciudades europeas en el siglo XIII, y para el siglo XV ya eran algo normal en pueblos medianos. Contrario a las elaboradas instalaciones de los baños romanos o árabes con grandes albercas comunes de distintas temperaturas, los baños medievales usaban tinajas de madera con agua caliente en las que cabían dos o tres personas.
Baños medievales
De hecho, muchas de las ilustraciones medievales que sobreviven en nuestros días muestran a la gente tomando baños comunales, y algunas otras muestran que también eran comunes las mesas con comida y bebidas junto a las tinas o encima de ellas para comer mientras se tomaba el baño.
Para mediados del siglo XIII, los baños públicos eran tan numerosos en París que los estuviers, o propietarios, formaron su propio gremio. La popularidad de estos baños públicos desencadenó otras actividades. De hecho, la palabra en inglés stew, cuya una de sus acepciones significa burdel, proviene del francés etuves, o baño público. En el siglo XV estos términos eran considerados sinónimos en varias ciudades de la Europa medieval.
El baño era también una parte importante en los rituales de los caballeros medievales. Para su nombramiento, el candidato debía bañarse antes de pasar la noche en oración, con la finalidad de que estuviera corporal y espiritualmente purificado antes de convertirse en caballero.
La actitud de la iglesia hacia el baño no era positiva, lo condenaba ya que lo veía como un lujo innecesario y pecaminoso. Estudiosos también señalan que esa actitud proviene en parte de los primeros cristianos, donde los ascetas y eremitas evitaban el baño como un modo de autoflagelación. Es probable que de documentos religiosos que condenaban al baño es de donde proviene la actual concepción de que la gente de la edad media no se bañaba.
Parece ser, sin embargo, que la sana costumbre del baño se vino abajo de la mano de las grandes epidemias medievales, cuando comienza a pensarse que el agua es la culpable de los contagios entre los cuerpos, porque a través de los poros de la piel se podía acceder a todos los órganos. Empieza entonces la época del baño “en seco”, restringiéndose el uso del agua a manos y cara. Esta situación se mantendría hasta casi el siglo XIX.
Necesidades fisiológicas
La orina humana en la edad media tuvo muchos usos. Esta era recogida en vasijas (dispuestas en las calles y en los rellanos de las escaleras) y se utilizaba en las lavanderías (por su alto contenido en amoniaco). La blancura de las lanas y los linos de senadores, emperadores, reyes, nobles y caballeros procedía de los orines de los pobres, los siervos y los campesinos.
Por muy desagradable que parezca, en la edad media la orina también era empleada para la higiene bucal: los europeos de esa época se lavaban la boca con sus propios orines. Los iberos, por ejemplo, almacenaban su orina en recipientes, la dejaban reposar un tiempo y luego tomaban pequeñas cantidades para su uso como dentífrico. Los romanos adoptaron esta costumbre, aunque como eran un poco más finos, mezclaban la orina con piedra pómez y colorantes para hacer más llevadero el enjuague.

TEXTO SOBRE LAS CRUZADAS Y EL FILM CRUZADA


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HISTORIA DOMESTICA DEL MEDIOEVO

Fuente http://www.educahistoria.com/cms/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=25

Autor José Luis de la Torre Díaz
martes, 02 de mayo de 2006

LA COMIDA DE LOS SEÑORES EN UN CASTILLO MEDIEVAL
Las comidas de los señores feudales eran habitualmente banquetes pantagruélicos. La carne de cacería (al contrario de lo que se piensa) no era habitual en los menús diarios. Era la carne de corral, el pescado, las aves y la verdura los ingredientes que formaban parte de los menús habituales. La cocina solía estar situada en el patio, separada del resto de las dependencias para evitar los incendios. Normalmente disponía de un gran fuego de cocina con diversos anexos como el horno para el pan, la frutería, la bodega y un gran almacén donde se guardaban las reservas de comida.
Aunque era grande la cantidad de comida servida no quiere decir esto que todos los comensales comieran de todo. Era como un gran “self service”. Cada invitado elegía los platos que le interesaban. Normalmente las recetas contenían pocas grasas ya que el aceite de oliva y de nueces se utilizaba poco. A diferencia de la actualidad las salsas no se emulsionaban con harina, sino que eran bastante ácidas a base de vinagre y zumo de limón. La sal se utilizaba como conservante, normalmente los cerdos de la matanza de otoño se conservaban en el saladero. Las especies (la pimienta, el jengibre, la canela y la nuez moscada sobre todo) se utilizaban para dar sabor exótico a los alimentos y para disimular el gusto de la carne pasada.
El papel de las viñas era muy importante en toda Europa y la vendimia era una celebración importantísima dentro del calendario agrícola. No obstante, el vino que se utilizaba durante todo el año tenía poca graduación. Al final de las comidas se utilizaba un vino perfumado con miel y especies.
El pan blanco de trigo sólo era utilizado en la mesa del señor feudal. El resto los mortales consumían habitualmente pan de centeno. Los panaderos cocían panes grandes que frecuentemente se utilizaban como plato donde reposar los alimentos que se comen.
La leche y sus derivados no eran de gran consumo por su dificultad de conservación. Por este motivo los productos lácteos más utilizados eran la mantequilla y algunos quesos que se utilizaban en las “gachas” que tomaban los niños y en los postres, como por ejemplo, los flanes. Sin embargo, los ingredientes habituales de los postres eran las frutas del tiempo, especialmente la manzana que se conservaba todo el invierno. Se hacían compotas de higos y ciruelas. Las confituras de almendras y avellanas maceradas en miel (los castillos medievales acostumbraban a tener sus propias panales) eran también postres exquisitos.
Cuando el señor feudal organizaba un gran festín normalmente invitaba a representantes de la nobleza que ocupaban lugares en la mesa según su importancia. La comida se cogía de los grandes platos con el tenedor de dos dientes o con la punta del cuchillo. Estos con frecuencia eran dagas y puñales, Las piezas de carne, a menudo animales asados y servidos enteros, los cortaba el dueño de la casa, el anfitrión, con la espada. No se había inventado todavía la servilleta, el mantel, siempre con caída muy larga del lado de los comensales, servía para limpiarse. Los purés y sopas se comían con la cuchara. Era habitual y bien visto comer con tres dedos de cada mano por lo que antes de comer los comensales se solían lavar las manos. Los recipientes raramente eran de vidrio puesto que eran un material caro y lujoso en las mesas medievales. Normalmente los invitados beben en vasos y copas de metal o maderas nobles.
Según nos cuenta el célebre cocinero medieval francés Taillevent , en las cocinas de la Edad Media las chimeneas eran amplias y altas. Un hombre, generalmente, podía estar de pie sin agacharse, y diez o doce personas podían colocarse alrededor del hogar. El uso de varios fogones divididos en varios compartimentos no era frecuente como en la actualidad. Los alimentos se cocinaban sobre el fuego de la chimenea y se puede comprender fácilmente que esos hogares ardientes no permitieran guisar ciertos platos que había que remover durante la cocción, o que se preparaban en pequeños calderos. Eso se cocinaba con infiernillos llenos de brasas. Los arquitectos del siglo XIII comenzaron a instalar en las cocinas hornillos y también mesas para decorar los platos antes de servirlos.
José Luis de la Torre webmaster de www.educahistoria.com Fecha de publicación: 01 May 2004

sábado, 2 de agosto de 2014

La ciudad medieval

La feudalización de Europa

VÍDEOS INTERESANTES PARA LAS RELACIONES EN LA EDAD MEDIA

Para ver clic aquí:

http://youtu.be/9jA20waUNYQ



TERRITORIO Y CIUDAD

Europa se recoloniza a si misma

Así, atenazada desde el norte por los normandos (tras nueva oleada bárbara a territorio romanizado) y desde el sur por los sarracenos (musulmanes), Europa queda sumida a su momento de mayor decadencia económica. No obstante, en su introversión, se produce el renacer de lo religioso y de lo militar, que terminará conformando una alianza de intereses entre los poderes de la iglesia y estado monárquico y que coincidirán en la necesidad de luchar para liberar Europa. La iglesia impone el discurso y los argumentos, los señores feudales las tropas guerreras. Los frentes de batallas son variados pero el gran enemigo común es el Islam.
En medio de esta situación social los habitantes de occidente deben desarrollar sus vidas. El territorio es un gran campo lleno de incertidumbres y se conforma un trueque de seguridad (el señor feudal – iglesia) por trabajo (campesino - siervo). De aquí surge uno de los proto núcleo urbanos que se conforman alrededor de monasterios o bien los castillos.
Con la solidificación de la alianza religioso-militar se arma la estrategia de expulsar al enemigo para recuperar el Mediterráneo, ganar las vías de comunicación perdidas y por lo tanto las vías de intercambio. La táctica fue proponer durante doscientos años, ocho cruzadas bajo el pretexto religioso de llegar al santo sepulcro. Con las Cruzadas Europa se coloniza a si misma, se recoloniza, consigue liberar el territorio tomado por los musulmanes y retoma el Mediterráneo otra vez como centro del comercio europeo.
Como plan de defensa y reconquista del territorio, simultáneamente al modo de reagrupamiento urbano alrededor de un núcleo dominante (castillo o monasterio), aparecen otros antecedentes de generación de ciudad como por ejemplo la cité y el burgo.
La cité que era un centro de protección momentánea controlado por la iglesia, que cumplía el rol protector que el estado no brindaba, y estaba destinado a proteger a la población contra el enemigo bárbaro. Lugar de reunión esporádica, gran espacio vacío rodeado de una muralla de madera y un foso y donde en su interior solo existía un templo y se refugiaban hombres y rebaños.
El burgo es una versión similar de la cité pero eran sobre todo establecimientos militares donde además de la iglesia se encontraba una torre de defensa, graneros, bodegas y la residencia del caballeros.
El éxito de la estrategia política militar-religiosa produjo una paulatina reapropiación del Mediterráneo, y con ella el renacimiento de la economía y por añadidura el de las de la ciudades.
En esta etapa la población aumenta, se incrementa la producción agrícola e industrial, los artesanos y comerciantes buscan agruparse entre sí al margen de la organización feudal y así los pequeños núcleos urbanos devienen en ciudades.
La nueva clase social que se conforma, la burguesía, establece una nueva legislación que la represente. Organiza su poder político (comuna) y se asocia formando corporaciones. Confrontando y aliándose con el poder de la iglesia o de los señores feudales en todas sus variantes, va armando su nuevo camino. Las condiciones están dadas para que se conformen las ciudades estado.

Ciudades Escurridizas

"La ciudad, dice Mario Morini, no es un frío esquema de calles y plazas o un juego de equilibrios espaciales, es la consecuencia de un determinismo histórico, jurídico, económico, religioso y social y prescindir de estos parámetros nos dará una visión incompleta de la ciudad", no obstante, en esta ocasión, nos basaremos en entender la parte formal de la ciudad, detenernos en la conformación de su estructura física. Trataremos de comprenderla y de encontrar los elementos que la componen y la generan, haciendo un recorte intencionado del tema.
Si bien como dice Leonardo Benévolo "la cultura medieval no tiende a establecer modelos formales (pues) sus formas dependen de circunstancias históricas y geográficas" algunos autores se animan a establecer modos de resumir distintos tipos de trazados mas o menos establecidos.
Mario Morini en el Atlas de la Historia del Urbanismo (nótese la denominación del libro, por si misma denota claramente la intención del autor) señala que cualquier encuadramiento o clasificación que hagamos de la ciudad medieval se nos escurre entre los dedos. "La dificultad cronológica, la multiplicidad de causas, los particularismos históricos y jurídicos de cada ciudad , constituye una problemática que no es fácil de resumir."
"La urbanística medieval es una expresión de 10 siglos de historia que de ciudad a ciudad y de región a región tiene desenvolvimientos diversos. Es una creación anónima y colectiva. La ciudad no empieza y termina en si misma, es parte de una red y su desenvolvimiento es parte misma de la historia de Europa en su conjunto."
Sin embargo el mismo Morini hace un denodado esfuerzo tratando de incorporar la mayor cantidad de tipos de ciudades posibles y crea agrupamientos según las mas diversas características de ciudades. Mencionaremos solo algunas:
Del Alto medioevo (hace hincapié en el momento histórico de la formación de la ciudad)

Radial (toma el aspecto formal)
Sobre colina (implantación)
Tentacular (formal)
Envolvente (formal)
Costeras (posición geográfica)
Generadas alrededor de Abadías (nucleares)
Con esquemas preordenados según las regiones (planificadas)

Chueca Goitía toma la clasificación de Luigi Piccitano e indica varios tipos de ciudades. Se basa en los aspectos formales y sus desarrollos en planta, y en una primera aproximación clasifica los siguientes tipos de ciudades:
Radiocéntricas.
Lineales
Cruciales
En escuadra o Planificadas
Nucleares
Binucleares
Espina de Pez
Acrópolis

Y si bien coincide con Benévolo, en que hay tantos tipos formales de ciudades como ciudades mismas, cuando señala que "la variedad de los esquemas planimétricos de las ciudades medievales es inagotable", termina resumiendo la primera clasificación en tres formas:
Irregular
Radiocéntrico (la separa de la primera categoría) y
Cuadriculado o tablero de damas

Otro autor, A.E.J. Morris, por otra parte, crea una clasificación según los orígenes de las ciudades, priorizándolos por sobre los aspectos formales, y separa cinco categorías:
Ciudades de origen romano
Burgos
Ciudades de Crecimiento orgánico a partir de aldeas
Bastidas
Ciudades de nueva planta

Aquí, resumiremos las clasificaciones mencionadas, señalando dos tipos de ciudades medievales:

Orgánicas (no planificadas) y
Planificadas.

Aproximaciones a la Ciudad Medieval

No existe una sola historia. Existe un entretejido de historias que incorporamos en nuestras vidas como una malla, que tiramos de un lado, que la vamos acomodando según nuestras necesidades, nuestras inquietudes, nuestra cultura, nuestras edades. La historia es un "continuum". Las divisiones que se realizan en ella son siempre artificiales. La partimos para comprenderla. La separamos, la diseccionamos una y otra vez para poder estudiarla. La dividimos entre una edad y otra para poder asirla. Pero siempre la recortamos según objetivos preestipulados, nada ingenuos.
La historia es una construcción operativa. (Jacques Le Goff ) Y hablamos de construcción y no de reconstrucción pues en el primer caso nos permite pensar que estamos frente a propuestas teóricas, interpretaciones personales, operaciones intelectuales que crea el historiador, mientras que el segundo concepto nos induce a creer que existió una realidad objetiva que el historiador la recoge tal cual fue y la expone en palabras. En definitiva en Historia son tan importantes los hechos como el cómo se dice y el quién lo dice.
El nombre "Edad Media" se instala en el siglo XVII, fundamentalmente para afirmar la época de "la razón" (su razón) por sobre la "edad de las tinieblas". Es un nombre ideológico para manifestar algo que estaba entre el medio de la antigua civilización y la edad moderna.
La Edad Media como concepto, unifica distintos acontecimientos es un mismo espacio-tiempo y diversidades culturales en un mismo espacio geográfico. Como hilo de collar es aquello que va uniendo 1000 años de disgregación, que lo unifica bajo un texto con toma forma de un cuerpo único.
¿Cuándo empieza la Edad Media? Comienza en el impreciso momento en que los bárbaros invaden la Europa romanizada. (la periodización mas aceptada en los libros de historia habla del año 476 cuando Odorico -Rey de los hérulos- depuso a Rómulo Augústulo emperador formal del Imperio Romano de Occidente) ¿Y cuando termina? El consenso histórico indica que termina con la caída de Constantinopla en manos de los Turcos (en 1453) aunque algunos historiadores señalan la fecha del descubrimiento de la imprenta (1450) como la finalización del período, otros del descubrimiento de América (1492) y otros el principio de la rebeldía de Lutero (1517).

Historia y Territorio

El primer período de la Edad Media tiene dos protagonistas esenciales: Corte (Imperio) – Clero (Iglesia) donde el feudalismo se fue transformando en el sistema político reinante. El segundo periodo, está dominado por un nuevo sector social, novedoso en la historia: la burguesía donde se crea un nuevo orden jurídico basado en las leyes del comercio.
Durante el Imperio Romano, el Mediterráneo era centro de occidente, garantizaba su unidad política y económica (Pirenne). A comienzos del Siglo V irrumpen en occidente, pueblos que ocupan el espacio dominado por el viejo imperio y transforman sus provincias en reinos germánicos. Se rompe así el equilibrio de fuerzas entre germanos y romanos.
La visión dominada por lo romano hace que resumamos y le demos un nombre común a las distintos pueblos que cuestionan el status quo reinante y que llamemos Invasión a un corrimiento inmigratorio masivo. Esta expansión bárbara no es una cosa homogénea, distintas etnias toman diversos lugares de Europa. Visigodos en Aquitania y España, Burgundios en el Valle del Ródano, Ostrogodos en Italia, etc
El objetivo de los vencedores era el mar, ese mar que dominaban los romanos. Y lo consiguen. El Mediterráneo, y todo el espacio antes dominado por el Imperio Romano, se barbariza aunque no se germaniza.(Pirenne) La estructura del imperio romano, aunque mas pobre, sigue intacta. El Mediterráneo sin la misma fuerza que antes continúa estando en mano de la Europa Occidental ahora barbarizada.
La disputa por el territorio, que no es otra cosa que la disputa por la subsistencia, produce permanentes guerras. La inseguridad está a la orden del día, la miseria es moneda corriente y reina la anarquía. Todo esto, sumado a la propagación de epidemias, fue degradando la fisonomía de base romana.
Las poblaciones de las ciudades se diseminan, se puebla el espacio rural y las ciudades pasan a ocupar un puesto marginal en el contexto occidental. Las poblaciones que continúan residiendo en las otrora ciudades del Imperio Romano se adaptan a las nuevas circunstancias históricas. Restringen ciertas zonas de la ciudad. Las limita con nuevas murallas adecuadas a las nuevas circunstancias y adopta antiguos edificios públicos como teatros, termas, anfiteatros, como su lugar de morada.
No obstante, a pesar de su decadencia, las ciudades siguen siendo los centros de la actividad económica de los campos circundantes, los domicilios invernales de los grandes hacendados y los eslabones del comercio marítimo. Por ejemplo Marsella, Nimes, Burdeos siguen manteniendo su actividad comercial tras las invasiones germánica. O sea la organización económica del mundo, sin ser lo que era bajo el Imperio Romano, sobrevivió a la fragmentación política. Las ciudades occidentales importantes, perduraron bajo la influencia bizantina, como fueron los casos de Rávena, Nápoles y Roma, es que aún la navegación vinculaba Constantinopla, con Siria, Africa, Egipto, Italia y España, los impuestos (telonios) se recogían en Fos, Arles, Avignon y se realizaban ferias como la de Saint Denis donde intercambiaban comercialmente diversas regiones de Europa.

por Arqto. Nicolás Fratarelli

Revista CONTRATIEMPO http://www.revistacontratiempo.com.ar/fratarelli_ciudad_medieval.htm